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Foto del escritor: Elaine Kinkead
Elaine Kinkead
hace 2 días
2 min de lectura

Quizá tú también estés dando la bienvenida al final del verano. Hacía calor. ¡Mucho calor! A veces, respirar parecía un esfuerzo; saborear un helado, algo divino.


Como siempre, me despertaba a las tres de la mañana para escribir. Mi compañero: un café cubano rico y lleno de sabor. Sobre las tres de la tarde, volvía a tomar el bolígrafo para editar un borrador más —ya he perdido la cuenta— de mi próxima novela, provisionalmente titulada No Good Unpunished. Mi compañero entonces: un refrescante helado de té matcha.


Encontré el valor para dejar mi puesto a tiempo completo como responsable de oficina y recursos humanos en la empresa de mi hijo y convertirme en consultora de recursos humanos. Con este cambio, puedo dedicar más tiempo a la escritura y disfrutar de mis años dorados. Estoy ilusionada, aunque también siento cautela. Reescribí mi plan de negocio… con más realidad que sueños.


Espero con ilusión esta nueva etapa de mi vida. Quiero continuar con mi promoción de boca en boca, conociendo a los lectores en cafeterías y pequeños locales, donde podamos conectar a través de algo más que los libros. Quiero escribir libros que disfrute escribiendo y que a ti te guste leer. ¡Espero encontrarte en nuestra comunidad!


UN POETA


Un poeta que buscaba su voz,

en un viaje esperanzador,

se mantuvo cerca de otros poetas.


Por casualidad, encontró

a otro poeta y le preguntó:

“Quiero ser un poeta lleno de versos y rimas.

Muéstrame cómo la paloma encuentra el viento

bajo sus alas”.


El otro poeta sonrió.

La paloma extiende sus alas

para acoger la profundidad y amplitud del viento.


Más allá de las barreras del yo, la paloma es libre…

Así también serás libre para hilvanar palabras,

sin temor a lo que otros poetas puedan pensar.

La confianza en uno mismo hace cantar al corazón.

Es como verte en el espejo convertido en flor

mientras todavía eres una semilla.


Escrito por Elaine Kinkead

Original: 22 de diciembre de 2023

Versión final: 12 de octubre de 2026



 
 
 
Foto del escritor: Elaine Kinkead
Elaine Kinkead
18 jun
1 min de lectura

Queridos amigos,


Los amigos comparten algo propio de la persona amiga. Gustan mucho de algo, y puede ser superficial como “nos gusta trasnochar” pero igual de importante para ellos como, “disfrutamos del silencio, del bosque.” 

 

Muchas veces la amistad es un regalo. El poeta escribió: “El cielo dio a su amiga la sombra, al peregrino, y este se sintió bendecido.”


Una persona se dirige a otra persona, por carta, en forma afectuosa, aunque no se conozcan, o no hay relación de amistad… propiamente establecida.  Se le llama compañero, camarada, colega, aliado, compinche, pana, pata, cuate, acuache, dúo…a ese amigo. 


Tú y yo, somos amigos, cuates, colegas, aliados, y yo los quiero y pienso en ustedes, cuando escribo, prosa, o una poesía, cuando siento que tiene que haber alguien en el inmenso universo que encuentra resonancia, cuando lee mis escritos.  Sabe que vivimos en la misma dimensión, en la misma frecuencia, aunque aún no nos hayamos encontrado. 


A quizás algún día, os conoceré en una lectura; admirando una obra de arte, o ya los conozco porque somos colegas, tenemos una amistad profesional, y ya son mis lectores. Mis amigos no tienen edad, ni etnicidad, ¿lo que tenemos en común?  Buscamos autenticidad y significado en otro ser humano. Y ese es mi lema: 


“Buscando autenticidad y significado en otro ser humano.”

“Únete a mi circulo bilingüe de lectores”

 “Eventos históricos o contemporáneos entretejidos con cuentos de la vida real."​


 
 
 
Marcie Kinkead
21 may
2 min de lectura

@elainekinkead. author


Queridos amigos,


Escribo para celebrar el 22 de abril, Día de la Tierra.

 

La tierra nos ancla a todos. Ahí es donde todo comienza. El suelo, el agua y el aire

de la Tierra son puros, intencionales y nos nutren profundamente a cada uno de

nosotros. Todo lo que la tierra nos proporciona es el resultado de un ritmo

saludable.


Oda a la Tierra

Agua. Corre libremente. A veces en paz; a veces, llevándose consigo

todo lo que encuentra en el camino. Sin ofrecer excusas; solo escuchando su

propio estado mental.

A lo largo de su existencia, la tierra ha sabido que la integridad no contine vacío.

Es consciente de que el agua carece de sabiduría; fluye o se desborda de forma

imprudente; mientras el aire es paciente y espera ser llamado a convertirse en

tormenta.


La Tierra sabe que el agua y el aire esculpirán su superficie, y sabe distinguir

entre la quietud y la rabia...

Siente dolor cuando el agua rompe su superficie; y sabe que el viento la eriza.

Sin embargo, un río desbordado acabará volviendo a su curso, y el viento se

convertirá en la brisa que supervisará la transformación de lo que fue a lo que es.

A lo largo de los siglos, la tierra ha germinado generosamente en su vientre,

cultivando para sostener la vida de la mano que la alimentó. Siendo justos, la

tierra también erradica de su alma a quien la atormenta...


Una vez que el ciclo termina,

La tierra, el aire y el agua encontrarán consuelo el uno en el otro.

El aire seguirá siendo gentil, hasta que se le llame a convertirse en tormenta...

Mientras los ríos fluyen silenciosamente hacia el mar bajo clamores de perdón,

La tierra sigue agradeciendo al hombre cuando le permite descansar cada siete

años.


Hasta pronto,


 
 
 
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